20/11/12

Entre el norte y la meseta

No lo perseguí, me vino dado; no lo ambicioné pero en los fríos esquemas quedaba perfecto. Hace años, en un bar, se lo comenté con tono seguro a alguien que me preguntó por mis planes. Un tono seguro, me digo, que disfrazaba aquello de lo que trataba de convencerme.

Mi corazón me hablaba en silencio y era difícil captar sus gritos, sus puntos y comas, sus silencios. Imposible.

Soy optimista a media jornada. Hoy, oficialmente, acaban -de momento- mis pasos en Madrid. Mañana, oficialmente, estoy cruzando el charco; mañana, oficialmente, comienza una aventura en otro país, en otro continente, en otro mundo.

Oficiosamente, estaré un tiempecito más aquí, entre el norte y la meseta, entre el susurro de la nostalgia y el cosquilleo de una larga partida. Escucho de fondo versos de Miguel Hernández y gestiono mi visado, interacciono con personas ajenas.

“Es que la nota verbal solo es para altas personalidades, no sé cómo os lo hacen a vosotros”, me dice una secretaria de una alta personalidad cuando le señalo un error que yo cometí.

Alta personalidad. “Llevo 30 años trabajando” con esas gentes de traje gris y verbo rizado, me dice. Me pienso, me siento, cierro los párpados y me repito: alta personalidad, alta personalidad, alta personalidad.

¿Qué es eso?

No me interesa el universo de los codazos, de la mentira, del estrés y el sufrimiento, de las envidias. Nunca podrán respetarme por la corbata, que nunca llevaré: me respetará mi madre por mi bondad, mi chica por mi amor, mis amigos por mi sinceridad.

“…no sé cómo os lo hacen a vosotros”. Vosotros. “Solo sois veinteañeros. Solo hacemos cosas importantes con personas importantes”, me viene a decir.

No he conseguido nada porque no he perseguido nada. Y lo que persigo, en el reino del alma, no se ve porque no lleva corbata y no es una alta personalidad. Lástima [aquí iba una cita que me venía al pelo].

Amago con justificarme, pero opto por sentir.

Y canto.

2 comentarios:

Fer dijo...

Hoy me has conmovido y no voy a intentar justificarlo: sólo disfruto del sentir que opto compartir contigo a viva voz, Diego.

Un beso grande!

Diego dijo...

ay! si sintiéramos más y pensáramos menos...
un abrazo