4/1/13

Queridos Reyes Magos

Queridos Reyes Magos,

Sé que venís cargados desde muy lejos siguiendo una estrella que vuestro actual jefe dice que no existió, así que no quiero que carguéis más fardos de la cuenta a mi costa, que me pesa en la conciencia y no la purgo los domingos. Ya alcancé una edad en la que me seguís exigiendo que escriba una carta con una lista de cosas para dejármelo al aroma de mis zapatillas, pero me devano los sesos y no me se ocurre nada. A cambio, este año os dejaré más champán de la cuenta para vosotros y más yerba seca para los camellos.

 Las tradiciones pesan y aún no me habéis traído muchas de las cosas que pedí. Ese anillo para volar nunca se asomó a mi vida, y yo sigo en tierra esperando poder agitar mis alitas para surcar los aires: estáis a tiempo. De ese billete en globo a ningún lugar tampoco recibí ninguna noticia, a pesar de que lo solicité varias veces, por escrito, casi suplicando la comprensión de un niño que leyó tarde a Julio Verne.

Este año he descubierto algo, magos de oriente: quiero ser tan sabio como cuando era pequeñín. Y eso supone regalos de niño inocente, de página en blanco, de husmeador de rincones. Además, si tenéis magia, ¿por qué debería de deciros lo que quiero? Esta vez, lo prometo, no estallaré en pataletas cuando no coincidan mis deseos con mis regalos. Seré de nuevo pequeño y agradeceré todo más de lo que merezco, porque ya no me hago pis en la cama, ni pego a mi hermano pequeño, ni quito a mi madre cinco duros de la cartera para gominolas. Vale, no he depurado lo de madrugar, ni lo de ser un chico ejemplar para mi abuela, pero esto último es imposible en el momento de tener la rara costumbre de excederme con el alcohol una vez cada muchas semanas; sigo obviando lo de hacer la cama y me sigo resistiendo a comer con cubiertos (siempre pensé que los aspirantes a feliz comían con las manos). Pero creo que voy por buen camino. Tenedlo en cuenta.

Me hablan mis pasados amores, conservo viejos amigos, trabajo mi interior y mi exterior. Merezco ese poder de volar y ese secreto que os conté, hace muchos años, y no quiero que nadie se entere más que vosotros y yo.

Queridos reyes magos, sed piadosos con mis disposiciones, ¡atinad con vuestra imaginación! Este año quiero partituras que interpretar, recuerdos que llevarme a La Habana, abrazos que coleccionar en la distancia, besos que llevarme a la boca, un quitamiedos para trazar las curvas. La salud y el amor me lo trabajo. Eso sí: dadme más lunas, que en Madrid se escondían y yo, tan huérfano de madrugadas, a veces no tengo de donde colgarme. ¡Soplad a este niño todos los sueños de una vida!

2 comentarios:

TRENDY PAPER DOLL dijo...

Desde que los Reyes son Majos y no Magos lo de escribir la carta es más necesario para que los deseos coincidan con los regalos... Aunque quizás les hayas dado alguna pista con este post, sé de uno que te diría: ¡sé más concreto! ¡pon ejemplos!


¡Un besuco!

Fruti :) dijo...

Yo me apunto al viaje en globo! Soy fan de los Reyes porque consiguen que no pierda la ilusión.