6/1/14

¡Apueste al criollo!

Apuntes para un reportaje. Quiero darle nuevos aires a este espacio, o en otro algo más vistoso (ando en ello), mostrando los pasos de mi trabajo periodístico. Primera intentona.

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A media tarde, en lo que dura media jornada laboral, Ayova ha ganado 3.200 pesos apostando. Un catedrático tiene que trabajar cinco meses para juntar esa cantidad: lo que se hace en este recinto a las afueras de la capital cubana no es legal. Este hombre amable de unos 40 años y cuyos ingresos por apuestas, asegura, oscilan entre los 10.000 y 20.000 pesos al mes, hoy no ha peleado con ningún gallo propio. No tiene preparado ninguno. “Va por temporadas”, explica.

Cuba es un país con unos salarios tan rígidos que aquí se explota cualquier vía para lograr un sobresueldo. Por eso, a pesar del calor, un empleado de barriga prominente que amablemente se niega a identificarse (“aquí me conocen y ya está, yo no doy mi nombre a nadie”) y trabaja en cinco vallas diferentes, confía en que siga habiendo peleas. “Ojalá se extralimite la temporada. Hace falta dinero”, confiesa. Su salario, de ocho dólares por valla, le permite reunir a final de mes 160 dólares. “Eso no es nada”, prosigue antes de preguntar: “¿Cuánto ganas tú a la semana?”. Respondo con el salario mínimo de España, que no llega a los 200 euros semanales: “Con eso me habría comprado yo una casa”, dice. “Aquí, en Cuba, hay mucha necesidad. Demasiada necesidad”. Para redondear el sueldo, suele apostar “para sacar dinero”. De vez en cuando reúne 60 dólares a la semana.

Pelea clandestina de gallos en Cuba.                                   Foto: Diego Cobo


1 comentario:

Miguel dijo...

Interesante documento periodístico el tuyo.
Me gusta leer tus vivencias por aquellos lares.

Un abrazo.