29/11/10

Punto convergente

...lo cierto es que tembló la noche pavorosa,
el alba llenó todas las copas con su vino
y el sol estableció su presencia celeste...
Pablo Neruda


El áspero silencio que subraya
la sombra de su marcha en mi conciencia
exalta como un canto de metralla
mi presente y horizonte, sin paciencia.

Perseguido por la nada, en la raya
donde la noche impone su sentencia
ante un sol agotado que se calla,
destiño las razones de mi ausencia.

Las hojas amarillas de una vida
-entre ellas poco orgullo se derrama-
con los siglos acaban empolvadas.

Y esos siglos que curan toda herida
se queman cada día en una llama:
nómbrame embajador de tus miradas.



El sol se esconde en el Nilo



1 comentario:

Víctor dijo...

"Embajador de tus miradas" ... brillante