7/7/14

Exabruptos en la Top of the World

Maldije la carretera el primer y el último día. De Tok a Dawson City, lugar histórico de culto al oro, hay 308 kilómetros y se atraviesan básicamente dos carreteras: la Taylor y la Top of the World. 

Yo llegué a Chicken dos días después de salir de Tok, pensando en cómo una carretera podía ser tan puñetera. Me quité las dos o tres capas de sudor en el West Fork RIver, que bajaba fresco, y al día siguiente tras no mucho pedaleo llegué a Chicken. Allí pasé el cuatro de julio y lo celebré con ellos, comí con las manos y bebí con los ojos para después acabar en el bar de este minúsculo lugar.

Cena minera.
Después, un amable lugareño me llevó por el pueblo minero original, abandonado, explicándome la historia del lugar. Y acabamos yendo a un campamento de mineros a cenar con ellos comida más que pesada. Algo más tarde fui al bar -estás dos días aquí y ya conoces a todo el mundo- y a las dos de la mañana, desde la tienda y con el sol todavía iluminando todo, aún se escuchaban los cohetes y los acordes que empezaban a cerrar la fiesta nacional americana.

El último día -hoy- decidí venir desde la frontera, donde dormí en una colina con unas vistas magníficas, hasta Dawson City, en el Yukon. Si el primer día gritaba trepando por la sierra alaskeña, hoy apenas tuve fuerza para hacerlo. Al dar una curva y descubrir que la carretera reptaba retorcidamente de nuevo, solo quedaba la resignación. Así una y otra vez durante decenas de kilómetros.

Buscador de oro.
Ya salí de Alaska con un colofón esperado: el de los buscadores de oro. A las orillas del río South Fork estaba Ed con su maquinaria hundida en el cuarto de milla de su propiedad. Porque en Alaska y Canadá, se vende una especie de locencia que permite explotar los ríos. Buscadores de oro de todo el país se dejan caer por esta zona del país en busca un buen pellizco. Y en gran medida lo consiguen. Queda oro. Por ejemplo, Ed me contó que consigue hasta 100.000 dólares en los tres meses de verano que pasa surcando el lecho del río a la altura de la milla 72.

No es de extrañar que Chicken sea un ir y venir de
camionetas con remolques, quads con motores y demás artilugios para extraerle valor al suelo. Ser buscador de oro en Alaska, todavía hoy, puede ser un buen negocio.

Salí de allí machacado por los mosquitos y mentalizado por la carretera. Paré a hacerme la comida y se me acercó un señor contándome el peligro de los osos -¡pesaos!-, aunque uno ya amolda el pensamiento y sabe que esa advertencia histérica es la misma que les lleva a hacer cosas que todos sabemos.

Ahora en Dawson, que nació como un campamento cuando en agosto de 1896 se encontró oro en Rabbit Creek, un afluente del Klondike, se convirtió más tarde en una ciudad dorada. Tiene su encanto y aquí pasaré unos días. Veremos qué se cuenta.


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