17/10/16

Si el viento me lleva de viaje

Cuando antes sólo te miraba a ti
 algo faltaba.
Cuando comencé a ver que tú estabas
en todo lo que miraba, vi que
nada faltaba.

– G.M.C.

A ti, Y., 
a quién si no.


El Ganges hundió los deseos
en la orilla de un viaje perpetuo.

Allí te conocí.

Primero el otoño,
con sus ráfagas de olvido y ese aliento
que extirpa hojas secas.

Entonces florecimos.

Las aceras herrumbrosas,
los caminos con lluvia de noviembre
las afueras convertidas
en centro: un beso mojado en ti.

Como esas noches de luna eterna, en herradura,
como esos días en que espero
escondido en tus costuras.

La distancia tiene pies de nube
y cuando duermes me arranco los pulmones:

si naufragas en tus sueños
te espero en la orilla;
si la noche te asusta,
yo me juego la vida.

Qué sencillo era amarte
los días en que andabas por mi calle;
más fácil es quererte
tras vidas anhelando esta suerte.                

Si el viento me lleva de viaje
me bajo en la cama desierta.
Un salto, del cielo a tus ramas,
y soplo las velas del alma.

No es que yo quiera quererte,
ni que la vida me afrente.
No es que me duelan los huesos
del alma, las branquias, los besos,
los ojos tras verte.

Es que en susurros, o en sueños,
el viento me dijo de amarte.

Aunque a tus huellas de aire
un huracán las arrastre,
allí estaré,
buscando mi alma en tu calle.

Yo solo sé amarte.

No hay comentarios: